Asistenciales

Los pacientes, primero

Desde la profesión farmacéutica estamos trabajando para ofrecer soluciones seguras y eficaces a los pacientes durante la nueva etapa de desconfinamiento

Nos adentramos en una fase de desescalada, en la que farmacia comunitaria quiere seguir siendo lo más útil posible para el conjunto de la sociedad, especialmente para los pacientes crónicos, a los que es necesario garantizarles un acceso fácil, seguro y sin riesgos a sus tratamientos.

Estamos superando la etapa más crítica de una crisis sanitaria sin precedentes, en la que la farmacia comunitaria ha potenciado su labor asistencial, con un doble objetivo: contribuir a descargar de trabajo otros recursos del Sistema Nacional de Salud que estaban tensionados y al borde del colapso; y facilitar a todos los pacientes, especialmente a los crónicos, y los grupos de riesgos tanto una continuidad asistencial como el acceso a su medicación habitual. Y lo hemos conseguido.

Ahora, durante la próxima fase de desescalada la red de 22.071 farmacias comunitarias queremos seguir siendo lo más útil posible al conjunto de la sociedad y, por supuesto, a los pacientes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas e inmunológicas que se encuentran en una situación de especial riesgo. Con ese fin, desde el Consejo General de Farmacéuticos hemos iniciado una ronda de encuentros con las principales asociaciones de pacientes. Queremos conocer cómo está afectando esta pandemia a las personas con una enfermedad previa, y que nos transmitan de primera mano sus problemas.

A partir de ahí, la Organización Farmacéutica Colegial quiere diseñar y construir junto a ellos acciones concretas para, desde la farmacia comunitaria, evitarles trastornos y dificultades a la hora de continuar sus tratamientos farmacológicos y, al mismo tiempo, reducir sus posibilidades de contagio al mínimo.

Es la forma de actuar de una profesión sanitaria que cuando afirma que Somos asistenciales, sabe que eso significa que los pacientes siempre son lo primero. Los mismos pacientes que todos los días comprueban, con independencia de donde vivan, que la cruz de la farmacia no se apaga.